Drama Mejorada: Los gajes del oficio

Escrita por Cristina Lara, Rodolfo Guerrero y Magdalena Salas.

Escenario: Al final del día, en las oficinas Industrias López se encuentran, Eugenio, quien es secretario, y María quien es el conserje del edificio.  En la oficina principal se encuentra Victoria, la jefa de ambos.

(Se abre el telón)

Victoria: ¡Eugenio! Necesito que me tengas listo los documentos que te pedí el otro día antes de que te vayas a tu casa.

Eugenio: Si señora, como usted mande.  (Victoria regresa a su oficina)

Eugenio: ¡Esta mujer! Me llamó Eugenio pero no soy un genio. Mira nada más todo el trabajo que tengo que hacer y sólo faltan 15 minutos para mi hora de salida.

María: (burlesca contesta) No ti quejes.  Yo mi tengo que quidar toda la noche fregando el piso. ¿Qué prisa traes? ¿qué es que tu esposa ti pega?

Eugenio: ¡Sólo es mi novia!

María: Pues ya deberías casarte pa qui se ti quite ese mal genio que ti cargas.

Eugenio: Pues en estos tiempos ya no se sabe, las mujeres ya no son como antes, pendientes en el marido y el hogar. Ahora los hombres nos tenemos que lavar y cocinar solos y para colmo nos tratan mal.

María: Pues allá en mi pueblo no es así. Las mujeres tenemos que hacer lo que se nos mandi. Mejor me voy a conseguir un gringo pa qui me cocine. (Se ríen)

Eugenio: Oye María, ¿y quién crees tú que lleve las riendas del hogar en la casa de la patrona?

María: Pues con ese genio que si carga, quién sabe si tenga su macho.

(Entra la Patrona)

Victoria: ¡¿Eugenio, ya está listo el reporte que te pedí?! (Silencio) ¿Y de qué tanto hablaban?

Eugenio: mmm de… de la esposa de un amigo, señora.

Victoria: ¿Y acaso la esposa de tu amigo te paga las facturas del hogar? Sinceramente no lo creo, a trabajar, tú también María, aquí hay mucho trabajo por terminar.

(Contestan al mismo tiempo)

María: Sí, señora

Eugenio: Sí, señora.

(La patrona se retira a su oficina)

Eugenio: (Enojado) Ves lo que te digo María. Las mujeres hoy en día se creen superiores solo por haber estudiado y tener un alto cargo. Pues bien me lo decía mi madre  <<cásate con una que te lave, planche y te de comer, como lupita la de la hija de la vecina>>

María: Pues tu madrecita santa tiene razón, si no quieres una mujer que ti mande cásati con una que no sepa leer ni escribir, pa qui se quede en la casa todo el día cuidando los chilpayates.

Eugenio: Preséntame una de tus amigas María, porque ya no aguanto a mi mujer, que diga, mi “novia.”

María: Pero no si crea, lo qui importa no es si uno sabe leer o escribir sino lo que si lleva en el corazón.  Las mujeres de hoy no son como las de antes.

Eugenio: Pues yo crecí viendo a mi padre mandando y dando órdenes a mi madre, y ella obedeciendo fielmente a mi padre.

María: Pues póngase en el lugar di su novia, ella tiene que trabajar y estudiar, y encima de todo tiene que cocinarle todos los días.

Eugenio: Talvez tengas razón María,  voy a hacer el esfuerzo de comprender y ponerme en sus zapatos empezando desde hoy.

( sale apresurado).

María: Señor sus papeles. (Continúa limpiando)

(Se escucha a alguien llorar)

María: ¿qué es ese ruido?

(Entra a la oficina de la patrona, y encuentra a la patrona llorando)

María: ¿Qué li pasa siñora?

Victoria: (llorando) ¡Hay María es que mi marido me dejó! y no sé qué estoy haciendo con mi vida, ¡éste es el tercer marido que me deja!

María: ¿Pues qui les hace  patroncita? ¿Lis pega?

Victoria: ¿qué qué les hago? ¿o que no dejo que hagan? Hay María es que me quieren tratar como si fuera esclava, yo no tengo tiempo de lavar ni de planchar, tengo asuntos de la oficina más importantes con los que debo tratar. Pero lo extraño María, es el amor de mi vida.  Dime, que tengo qué hacer para que regrese a mi lado.

María: No chille señora. Yo creo qui usted debe de dejar de ser tan controladora, y recordar qui su marido no es uno mas de sus trabajadores  sino su macho. Usted tiene qui ser mujer pa él, no su patrona.

Victoria: Tienes razón María voy a reconquistar a mi hombre, y le voy a recordar que sigo siendo mujer a pesar de toda mi educación y mi trabajo. Ahorita mismo lo voy a buscar María.

(Victoria sale de la oficina)

María: Como han cambiado los tiempos, las mujeres y los hombres di hoy se complican mucho la vida, y se olvidan de nos necesitamos los unos a los otros. Ya me quide sola, y a mi quien me va a ayudar a terminar de fregar los pisos.

(Se cierra el telón)

 

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